Arranco hojas de la Biblia de Latinoamérica que me regaló mi “guía espiritual” de adolescente y hago bolitas de papel en mi boca con agua y saliva.
“Yo testifico a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro.” Apocalipsis 22, 18-19.




















