“Todos íbamos a ser señoras”
Recuerdo tardes largas de sobremesa con la abueli y las tías, ríen fuerte y arreglan el mundo con un tecito y algo dulce. Entre humo de cigarrillos y música de la radio Pudahuel, un fuerte olor a esmalte de uñas y acetona. Yo pollerudo al lado de la abueli, seguramente sorbeteando el té servido en un platito para no quemarme, o a veces solo me quedaba escuchando debajo de la mesa, archivando el festín sensorial y muriendo de ganas de sumergirme en el cosmetiquero.
De ahí que mi mente asocia el olor del maquillaje con la hora de once, aromas altamente confortables. Ahora tomamos el té y nos maquillamos con las amigas mientras enrolamos un faso y reímos fuerte, también buscamos arreglar el mundo y hacerlo un poquito más vivible. No sé si lograremos cambiar algo, pero nos damos nuestros gustitos.
Asistente: Dinko Covacevich
















