Serie fotográfica que registra la proyección de la silueta de un cóndor andino sobre el espacio público. La figura, recortada manualmente en cuerina (1,40 x 5 metros), es desplazada y activada en distintos contextos urbanos. Este gesto traslada al cóndor desde su valor simbólico tradicional hacia una forma que opera como marca o señal sobre el territorio.
El proyecto establece un cruce con la Operación Cóndor, entendida no solo como hecho histórico, sino como una lógica de intervención que excede su momento y continúa proyectándose en el presente. La ciudad aparece así como una superficie donde ciertas formas de poder persisten, incluso cuando no son visibles.
El plan Cóndor, formalizado en su primera reunión en Santiago de Chile en noviembre de 1975, extendió sus alas como una red de coordinación entre dictaduras del Cono Sur (Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Brasil y Perú) para perseguir y exterminar opositores más allá de las fronteras, y puede entenderse también como un mecanismo para desarticular movimientos sociales y facilitar la imposición de un modelo económico neoliberal; en ese marco, Estados Unidos, mediante la CIA coordinó un reordenamiento político y económico en la región, algo que fue posteriormente verificado por los llamados Archivos del Terror encontrados en Paraguay, un águila disfrazada de cóndor que hoy vuelve a sacar sus garras.








